Silencio.
- Se acabó.
Sus palabras resonaron en mi cabeza como un tintineo. No podía creer lo que sus labios habían pronunciado. Estaba dispuesta a tirar por la borda diez años de relación sin ninguna explicacion.
Escuché como mi corazón crujió y, haciendo un esfuerzo por no llorar me dispuse a hablar.
- Pero ¿por qué? Puedo llegar a respetar tu decisión pero si no me das alguna razón no podría entenderlo.
- No quiero hacerte daño Jesús, no quiero remover rencores ni crear una enemistad contigo. Son muchos años los que hemos compartido y no me gustaría que se acabara por las malas.
- No tiene porqué acabase por las malas Laura, sabes de sobra que sé escuchar.
- Ese ha sido uno de los problemas, escuchar. Haces como el que escuchas pero mil veces te he dicho algo y mil veces no has escuchado.
La rabia se apoderó de mi.
-¿No te he escuchado? ¿En serio? Me vienes de buenas a primeras y me sueltas que se terminó, que estos diez años vividos ya no son nada y me dices que es porque no te escucho. ¿Tus cambios de humor repentinos no cuentan? Que pasa, ¿que hay otro no?-, la tristeza que me había invadido cuando me dio la noticia de que nuestra relación se acababa se había convertido en rabia. Rabia porque sabía que había otro, sabía que aquel desliz de hacía años aún no se había acabado.
- ¿Otro? ¿En serio? Me estás diciendo que he aguantado contigo diez años cuando estaba detrás de otro ¿no? Pues no Jesús, no. Quiero que se acabe porque no me llenas, porque no eres la persona de la que me enamoré. Ya no eres cariñoso, ya no hay abrazos, no hay te quieros, no hay nada. Cuando llego a casa a mi también me gusta sentarme a relajarme pero veo la casa hecha un cristo y me pongo a limpiar. Cosa que tú, estando todo el día aquí metido, no eres capaz de hacer y ya me he cansado. Me he cansado de ser tu madre, tu criada y tu puta. Si, tu puta. Porque solo eres capaz de acercarte a mí cuando tienes ganas de sexo, me refriegas el paquete y ya te crees que me pongo cachonda. ¿Dónde has dejado las ganas? Que tú tengas un calenton mañanero no quiere decir que yo lo tenga. Que me toques una teta dos segundos no dice que ya tenga ganas de sexo. El sexo hay que currárselo, como te lo currabas al principio pero te has acostumbrado y de eso solo tengo culpa yo. Me he cansado de estar todos los días triste, hace mucho que no me siento feliz. Y sé que es lo mejor. Puede que ahora duela pero dentro de poco te acordarás y será solo un bonito recuerdo nada mas. Creo que el amor entre los dos se ha acabado.
Sus palabras se clavaron en mí como mil aguijones de abeja. No podía creer lo que estaba oyendo. No sabía como interpretarlo.
- Yo también estoy cansado por eso no me pongo a recoger como tu. No es que sea flojo.
- No Jesús, no. Has estado mil veces sentado en el sofá con tu bata y tu manda mientras yo limpiaba y me he cansado. No quiero ser criada de nadie. Lo siento mucho.
Se fue, después de esas crudas palabras cerró la puerta tras de sí. Me quedé allí inmóvil. No sabía que camino tomar. Me había dejado por mil razones de las que no era consciente y ahora me arrepiento. Me arrepiento de no haberla cuidado como debería, de que su amor por mi se marchitara, de que lo diera todo por echo. Creí que la tenía conmigo y lo que he hecho ha sido alejarla cada vez más de mí.
Ahora, con el paso del tiempo y el dolor apaciguado lo comprendo todo. Tenía razón.
Comentarios
Publicar un comentario